Receta | Caspellets

Los caspellets, típicos de Benissa, son tortas crujientes, ovaladas o redondas que se toman como aperitivo o sustitutivo del pan en una comida. En el primer caso, se acompaña principalmente con salazón, como la anchoa,  mojama,  melva… con embutido, como la sobrasada… con queso para untar… o simplemente con un chorrito de aceite de oliva…  También podemos añadir pipas o semillas de sésamo por encima de la masa antes de hornearla.

Creo que su origen está en la necesidad de  aprovechar la masa que sobraba cuando se elaboraba el pan o hacían las tradicionales cocas.

 

Ingredientes:

Las proporciones según cantidades que queramos hacer, siempre serán las siguientes:

Para medio Kg de harina normal, necesitaremos:

  • Vaso y medio de agua
  • Medio vaso de vino blanco seco
  • Un vaso de aceite que puede ser de oliva o más suave, de girasol
  • Una cucharada de café de sal
  • Hay quien pone un sobrecito o dos de gasificante (soda) o 20 gr de levadura seca, pero no es necesario, porque no queremos que hinche la masa.

 

Procedemos:

Para hacer nuestros “crackers” particulares, encendemos el horno a 200º. Mezclamos los ingredientes, incorporándolos poco a poco a la harina y amasando hasta que nos quede una pasta homogénea que no se nos pegue en las manos. Utilizamos un poquito más de harina si es necesario.

Dejamos que la masa repose alrededor de veinte minutos y haremos bolitas como si de una albóndiga tratara. Ahora con un rodillo la haremos todo lo fina que podamos, dándole la forma redonda u ovalada. Así una a una e iremos colocándolas en la bandeja del horno que habremos cubierto con papel adecuado o si lo preferimos, untada con aceite de oliva para que no se nos peguen. Cuando tengamos una bandeja lista para hornear, añadimos, si así lo queremos las pipas o las semillas de sésamo, con un tenedor pinchamos nuestros caspellets para que no hinchen y al horno.

Bajamos la temperatura del horno a 180º y metemos las bandejas a cocer entre doce y quince minutos vigilando que se queden doradas y no quemadas.  Sobre todo han de quedar crujientes.

Cuando se hayan enfriado las podemos guardar dentro de un tarro de cristal bien tapado o en una bolsa de plástico bien cerrada, para que no reblandezcan. Duran mucho tiempo.

Prueba de espolvorearlos con pimienta negra recién molida.

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