Tarta de Queso al horno

La tarta de queso se creó en la antigua Grecia, donde era consumida por los atletas durante las celebraciones de los Juegos Olímpicos. Tras la conquista de Grecia por los romanos, estos adoptaron la receta y la extendieron por Europa. El escritor romano Catón el Viejo, en su tratado De Agricultura (siglo II a.C.), documentó una receta para un pastel de queso llamado libum, que se horneaba y ofrecía a los dioses. En la Europa Medieval, la receta evolucionó en muchos países con variaciones locales de ingredientes y métodos de cocción.

En el Siglo XIX, el famoso cheesecake neoyorquino fue el preludio de las tartas de queso modernas. En 1872, un granjero lechero de Nueva York, William Lawrence, intentó reproducir el queso francés neufchâtel, pero accidentalmente creó un tipo de queso crema más suave y denso. Este «queso crema» se convirtió en el ingrediente fundamental de ese famoso pastel horneado tal como lo conocemos hoy en día. La marca Philadelphia hizo el resto al elaborar y popularizar este queso crema.

Hoy en día existen multitud de variantes de tarta de queso y nosotros vamos a elaborar una.

Ingredientes:

  • 200 g de galletas maría
  • 120 g de mantequilla
  • 800 ml de nata
  • 800 g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 250 g de queso fresco de vaca o cabra
  • 8 huevos
  • 300 g de azúcar
  • Un molde de tarta de 28 cm será suficiente

Preparación:

  • Rompemos e introducimos las galletas en un vaso y las trituramos sin que se deshagan del todo.
  • Previamente dejamos la mantequilla a temperatura ambiente al menos dos horas. A continuación pondremos la mantequilla en el microondas a potencia baja dándole tandas de 10 segundos, hasta que veamos que esté blanda pero no derretida. Es la manera de hacer mantequilla pomada.
  • Incorporamos la mantequilla al vaso con la galleta triturada y le damos dos meneos para que se mezcle bien. Esto nos servirá para la base de la tarta.
  • En la base del molde echamos la mezcla y la esparcimos bien apretándola con una lengua o cuchara.
  • En la misma batidora, o a mano en un bol, ponemos los huevos, la nata, el azúcar y los quesos para triturarlo y mezclarlo bien.
  • Echamos la mezcla encima de la base en el molde.
  • Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el molde en la parte media alrededor de 40 minutos con el calor arriba y abajo. Aunque os parezca líquida al sacarla es el tiempo suficiente de horneado.
  • 5 minutos antes del tiempo, comprobaremos que esté dorada, y si no, le daremos un golpe de grill. 
  • Dejaremos atemperar sin desmoldar y después la meteremos en la nevera al menos un par de horas.
  • Al sacarla para servir, desmoldamos y veréis como la parte interior ha quedado cremosa y en su punto. El frío la ha cuajado.
  • Serviremos las raciones con un poco de miel por encima al gusto.

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