
Paté de Hígado casero
Teniendo en cuenta que el paté es una forma de conservación de alimentos, ya en la Antigua Roma se consideraba una exquisitez, pero fue más tarde, durante la Edad Media en Francia, cuando se convirtió en un clásico de la cocina, sirviéndose en banquetes y festines reales, adoptando la fórmula por la que hoy se conoce en todo el mundo.
Ingredientes:
- 400 g de hígado de pollo.
- 2 cebollas medianas, unos 220 g
- 1 cucharadita de sal
- 1 diente de ajo
- Pimienta al gusto
- Pimentón de hojilla
- Hierbas aromáticas (tomillo, pebrella, romero, orégano…) al gusto
- Aceite de oliva
- 5 cucharadas de mantequilla
Preparación:
- Picamos las 2 cebollas bien finas.
- Cubrimos el fondo de una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio y doramos la cebolla.
- Cuando la cebolla esté dorada (unos 15 minutos), la retiramos de la sartén y la dejamos enfriar en un plato.
- Cortamos los higaditos en trozos retirando algunas venitas. Procedemos a sofreírlos a fuego suave removiendo de vez en cuando. Nos deben quedar cremosos en su interior, 4 minutos nos bastará.
- Apagamos el fuego y esperamos a que atempere.
- Añadimos en un vaso batidor el hígado, junto con el aceite, la cebolla, la sal, el ajo y las especias que hayamos elegido.
- Trituramos hasta lograr la consistencia que nos guste. Más o menos fino según deseemos.
- Lo sacamos y lo echamos en un bol.
- Esperamos que atempere y lo metemos en la nevera tapado con un film alrededor de media hora.
- Ahora, derretimos la mantequilla. Cortamos trozos de film, lo extendemos y lo untamos con un pincel con la mantequilla derretida.
- Sacamos el paté y vamos haciendo bolas iguales depositándolas en el centro de los trozos de films que hemos preparado con mantequilla.
- Recogemos el film haciendo una bolsa y vertemos por encima una cucharada de mantequilla derretida que impregne la bola y cerramos atándolo como si de un huevo poché se tratara.
- Lo metemos en la nevera para que solidifique y estén listos para servir.
- Los sacaremos 15 minutos antes de consumirlos retirando el film que los envuelve.
Se conservarán en la nevera 5 o 6 días. También puedes hacer más cantidad y congelarlos. Recuerda atemperar siempre a temperatura ambiente con el tiempo necesario.


